Muchos invitados, pero presupuesto limitado.

por | 01/Oct/2014
Muchos invitados, pero presupuesto limitado.

Es bien sabido que la celebración de una boda representa un gasto considerable. Los costos por persona pueden variar de acuerdo muchos factores como el lugar, la cantidad de platillos y estilo de menú, recuerdos de la boda y muchos más detalles, pero siempre esta ligado al número de personas. Por esta razón nos vemos [email protected] a reducir la lista y ajustarse al presupuesto de la boda.

En lo personal, encuentro frustante verse [email protected] a seleccionar rigurosamente a los invitados; existen personajes de nuestra vida que aunque seguramente no son las más cercanas en la época de la boda, desearíamos que estuvieran presentes acompañándonos en este día. Pero, ¿cómo hacerlo sin afectar más la billetera?

Conocí a una pareja que resolvieron esta problemática de una manera muy audaz. Primero realizaron 2 listas:

  1. Invitados cubiertos con el presupuesto asignado para la boda; familiares y amigos más cercanos de la pareja.
  2. Invitados para los que ya NO les alcanzó y deseaban que los acompañaran. Personajes muy especiales con quienes habían convivido y a quienes atesoraban por los buenos recuerdos, pero que lamentablemente invitarlos excedía las posibilidades económicas.

Para la segunda lista, contactaron con las personas, y expresándoles su cariño les hicieron saber sobre el enorme deseo por que los acompañaran el día de la boda, eso sí, haciéndoles saber desde un inicio y muy claramente sobre la situación. Les invitaron solicitándoles les apoyaran con:

Pagar el costo personal (previamente cotizado) con la anticipación requerida.

* Es muy importante conocer muy bien con qué estilo de persona nos estamos dirigiendo para evitar que esta humilde petición desencadene en una reacción negativa. La incomprensión puede suceder…

Esta solución me pareció realmente magnífica! De esta manera todas las personas con las que deseamos compartir el día de la boda puedan asistir.

El hecho de que las personas invitadas bajo estas condiciones atendieran a la fiesta, ya estaba considerado como un regalo para los novios.

Hay que entender que no tiene absolutamente nada de malo y es sobretodo comprensible, sólamente hay que quitarse la pena de hacerlo.

Además y seamos realistas, el costo no es mucho más elevado que ir a comer a un buen restorán y beber vino, ó asistir a un concierto con lugares óptimos ó simplemente salir a divertirse a algún centro nocturno un fin de semana cualquiera.

Que el dinero no sea suficiente, tampoco tiene que ser una limitante para celebrar la boda de sus sueños.

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